Todavía siento el sabor de la desesperación
y con los labios manchados de tannat
pienso en tus labios, en tus manos
Ahora ya no llevo la máscara de la traición
e imagino dónde acomodar tus muebles.
Antes sentí el frío helado calculador
mientras acariciaba las páginas del calendario
y planeba la próxima puñalada en la espalda