Retrato de un ser querido

Sus ojos son claros. Su cara está surcada de arrugas. Su nariz es grande y afilada. Su boca siempre esperándome con una dulce sonrisa. Toda su cara está coronada por un abundante pelo blanco como la nieve. Lleva el pelo tan corto que se le para y asemeja a un cepillo.

Su cuerpo ya no es joven y vigoroso. Ahora es frágil y cansado, en él se nota el paso del tiempo.

Tiene 80 años, es bajo y delegado (antes me parecía mucho más alto).

Tiene las manos sarmentosas.

Antes caminaba mucho más rápido, pero ya no es así, ahora camina lento como todos los viejos.

Él es mi abuelo. Se llama Juan Ramón. Al mirarlo me trae hermosos recuerdos.

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