Le recomendaba un restaurant a un amigo. No tenía techo y la dueña era la posadera de Gilmore Girls, que a veces era la madre de una amiga y a veces era alguien que vi y no puedo recordar dónde nos conocimos. Cenamos juntos un par de veces aquí, pero pienso que no se acuerda. Le advierto que creo que no es suficiente elegante llevar a sus padres a cenar a un restaurant que no tiene techo, ni paredes, son sólo mesas.
Es de noche y está iluminado con unas bolas amarillas, cálidas, el ambiente es bullicioso y alegres conversaciones exaltadas por el alcohol se mezclan con los sonidos de la cocina. No hay paredes, pero la cocina no está a la vista, de todas maneras nadie come, sólo beben. Más allá de las mesas, está oscuro, hay algunos árboles, con pocas hojas y algunas ramas enredadas, pero no se ve la ciudad.
Un hombre me rapta, pero confío en él. Nos sumergimos en un coche anfibio y llegamos a una estructura submarina, no hay puerto y tenemos que salir del auto y desplazarnos debajo del agua. Algunos pueden respirar debajo del agua y se están peleando con espadas.
Hay un ascensor, pero no se si bajamos o subimos. Dentro parece un hospital, un ambiente estéril, lleno de puertas metálicas y cortinas blancas. En algún momento estoy vendada, es para disimular, tengo que disimular, no se pueden dar cuenta que el hombre es mi cómplice.
Usa traje, todos usan trajes y corbatas, pero desprolijos, de colores desvaídos por el uso y telas arrugadas. Tiene el físico de un actor, pero no es nadie en particular, delgado, quizás demasiado delgado, de unos cuarenta años, se mueve nerviosamente y en varias oportunidades me agarra del brazo y acerca mucho cuando me habla, pero sin embargo no me molesta.
No entiendo que hago ahí, ni que se oculta en el mar, son una organización secreta, eso está claro, creo que experimentan con personas, pero yo voy a realizar algún trabajo que aún no entiendo. En un pasillo veo a una señora gordita y bajita, está vestida de enfermera. Gira y me doy cuenta que lleva una máscara metálica.
y el despertador suena y lo pospongo y tengo sueños de 8 minutos y son cada vez más locos, pero no los recuerdo todos y el despertador suena y lo pospongo y sigo soñando hasta que vuelve a sonar y no salgo de ese loop hasta que calculo, según la tabla del 8, que ya son las 8 y me tengo que levantar, tengo que desayunar, tengo que ir a trabajar, tengo que tomar el 121 y estar a las 9 en el centro y llegar a la oficina y abrir las ventanas, porque la calefacción es muy fuerte y cuando vuelva tengo que ir al supermercado y tengo que merendar y tengo que ir al gimnasio y tengo que descansar, pero cuando sueño sigo preocupada porque no entiendo por qué el restaurant no tiene paredes y para qué me llevaron contra mi voluntad a una fortaleza acuática.