Sus nuevos colmillos refulgen en la oscuridad con un brillo diamantino que ilumina parcialmente el interior del capullo. Decenas de brazos verdes y espinosos la envuelven y protegen. La arrullan y mecen durante el tiempo que dura la metamorfosis. Las alas múltiples le están resquebrajando la piel de la espalda, pujando por salir y extenderse pero no siente dolor porque el capullo la ha anestesiado. Se encuentras en total paz y tranquilidad y nada la perturba. Está en Oblivion, el lugar sagrado donde se acude a olvidarse de lo mundano, entregarse al cambio y recibir las mejoradas capacidades.
El único sonido que sus oídos precisos perciben es la voz del capullo viviente que le está contando la Leyenda del Pacto. Todo comenzó quinientos años atrás cuando los primeros llegaron a la Tierra en busca de un lugar donde asentarse y gente que los respetara y no se opusiera a sus mínimos pedidos.
Necesitaban un pueblo que les construyera un templo y adeptos que se unieran a su religión. En recompensa los proveerían con alimentos, refugios y nuevas tecnologías que mejorarían su vida. Ninguna de las dos partes tenía alternativa. Los primeros necesitaban un lugar para descansar del largo viaje. Los nativos pasaban hambre debido a la sequía que estaba diezmando las poblaciones de los animales que cazaban y a que la recolección cada vez era más pobre. Tenían un escaso dominio del fuego y no sabían cómo cultivar alimentos. Ambas partes se beneficiaron y eso no debe ser juzgado como un acto abusivo o codicioso.
Además la religión, devota a las fuerzas de la naturaleza, no les pareció extraña ni incomprensible y la adoptaron sin mayores dificultades como si fuera propia. El culto requería un grupo de sacerdotisas y monjes que se encargara de realizar tareas menores de mantenimiento en los jardines del templo y que algunos nativos fueran sacrificados ocasionalmente. Actualmente la religión ha evolucionado a un estadio más humanitario y ya no se realizan sacrificios.
El consejo tribal aceptó las condiciones del pacto y el pueblo se sintió sumamente agradecido por la prosperidad y el confort. La aldea se fue transformando paulatinamente en una hermosa ciudad donde las flores complacían los sentidos. Desde ese entonces no volvieron a escasear los alimentos y aprendieron a utilizar el fuego y las herramientas. Todos eran felices y se dedicaban a actividades recreativas, educativas y artísticas. Unos pocos trabajaban en la agricultura y cuidando a los animales en las granjas. Todo conformaba una perfecta armonía.
Todo esto ella ya lo sabe, sin embargo, ahora empieza a escuchar la parte de la historia que desconoce. Recién ahora en tu calidad de iniciada puede conocerla y ser capaz de aceptarla y comprenderla. El capullo habla con una voz ronca que no proviene de ningún punto en concreto, dirigida directo a su mente. Simultáneamente le envía imágenes y sensaciones a su cerebro para que su inteligencia primitiva pueda entender cosas que jamás vio ni imaginó que pudieran existir.
Los primeros son un grupo de extraterrestres humanoides de otra galaxia cuyo planeta fue destruido durante un experimento fallido relacionado con la energía atómica. Lograron escapar debido a que se encontraban de vacaciones en una de sus lunas. Originalmente no tenían poderes especiales, pero la radiación proveniente de la explosión de su planeta natal les posibilita controlar al reino vegetal y los obliga a alimentarse exclusivamente de la savia que extraen de las plantas con sus colmillos mutantes.
Su promedio de vida era de cuatrocientos años, pero algunos ya han superado esa edad y aún gozan de buena salud. El grupo está compuesto principalmente por científicos. Al darse cuenta de sus nuevos poderes y debido a su necesidad de entenderlos, intentaron reproducir la mutación en los humanos. Los sacrificios humanos no eran más que una excusa para tomarlos como material para sus experimentos secretos. Las similitudes genéticas entre ambas razas permiten que los datos obtenidos en los humanos sean extrapolados a la raza alienígena.
Utilizando un mineral radioactivo que detectaron cerca de la ciudad, produjeron diversas abominaciones mitad vegetales mitad humanos que enloquecieron o presentaron un comportamiento errático. Se concluyó que las mutaciones defectuosas se deben a la inestabilidad del mineral. Los trastornos mentales, por otro lado, se deben a que no comprendían lo que les había sucedido y la sorpresa era abrumadora. Los primeros no fueron afectados negativamente porque su inteligencia superior se adaptó con facilidad al cambio. Las abominaciones fueron encerradas en una cripta debajo del templo por si eran necesarias para más experimentos. Pese a las medidas de seguridad algunas escaparon y se desconoce su paradero si bien se las presume muertas.
Finalmente se concibió un método seguro para modificar a los humanos. Además se decidió contar esta historia durante el proceso. Este método tiene el inconveniente de que la persona debe someterse voluntariamente por lo que los sacrificados son inservibles. Este inconveniente se salvó incorporando a la religión el concepto de Oblivion. En el templo los maestros inculcaron a los acólitos, que hay un lugar sagrado donde encontrarse espiritualmente y mejorar como persona y que para acceder a él se debe realizar un encierro particular.
Varias sacerdotisas y monjes durante los últimos años han entrado a los capullos, que son cápsulas criogénicas provenientes de la nave que fueron modificadas. La metamorfosis es lenta y poco a poco se ven sus resultados; en algunos casos se producen alteraciones indeseadas que son corregidas. Al finalizar la transformación, los iniciados se sumergen en un sueño profundo del cual no es posible despertarlos y se espera que salgan por sus propios medios. Permanecen almacenados en el ala norte del templo y son monitoreados periódicamente.
La investigación continúa. Lentamente ha producido resultados satisfactorios. Se ha comprobado que esta mutación es totalmente beneficiosa y no produce efectos secundarios adversos, mas allá del cambio de alimentación. Esta dieta “vegetariana” no ha molestado a nadie y poco a poco se han ido acostumbrando. Esta conversión también provoca que las células se renueven infinitamente convirtiéndolos en inmortales.
El capullo también la instruye sobre cómo deberá vivir de ahora en adelante, en total comunión con la naturaleza, alimentándose de savia y controlando y modificando todo el reino vegetal en su propio beneficio.
Ahora es capaz de comunicarse telepáticamente con cualquier vegetal viviente para solicitarle asistencia. Los vegetales son capaces de moverse, formando un escudo protector alrededor de quien los invoque. También pueden proporcionar distintas clases de venenos, mortíferos o con otras propiedades. Por último se les puede ordenar que se unan en simbiosis con otros vegetales formando una infinita cantidad de combinaciones útiles. La totalidad de las posibilidades aún no ha sido determinada.
Afuera una invasión está arrasando su preciosa ciudad jardín. La tribu de los cazadores que entró a la ciudad hace unas horas, está destrozando todo con sus armas primitivas. Después de saquear los depósitos de alimentos la ira y la euforia los consumió y comenzaron a atacar todo lo que se les atraviesa en el camino. Las antorchas que iluminan la ciudad cayeron al piso y en la confusión nadie se encarga de apagarlas. Alimentadas por la abundante cantidad de material combustible inician un incendio feroz y mortal.
Los primeros intentan desesperadamente defender la ciudad, pero son superados en número. Transcurridos poco más de cinco siglos de existencia pacífica no pudieron prever este desastre. Siendo conscientes de que ya todo está perdido intentan huir por el camino que conduce a las montañas.
Las llamas arden y queman los edificios orgánicos. El grito y el llanto de miles de seres simbióticos sufriendo al unísono rasga la noche y a pesar del esfuerzo realizado para construir la ciudad, Shangri-La muere.
Entre tanto, Morgana continúa balanceándose en el capullo prismático ubicado en el laboratorio, en las profundidades del templo. El mismo templo en donde solía ser sacerdotisa es ahora su refugio y cárcel ya que las rocas donde estaban excavadas las criptas, subterráneas y secretas, colapsaron y la retienen en un pétreo abrazo.
De la garganta cercenada del nativo que custodiaba el laboratorio fluye un río de sangre. Varias gotas del líquido carmesí penetran al capullo y llegan hasta su boca que inconscientemente la traga. Un estremecimiento recorre su cuerpo y se produce una mutación inesperada. Su cuerpo que estaba en plena etapa de adaptación a alimentarse a savia, se readapta para alimentarse de sangre humana. Sin los controles de los maestros del templo, la mutación no es corregida y se vuelve definitiva.
Sus compañeros no tienen suerte y sus capullos son lamidos por las voraces lenguas de fuego. Un instante antes de su muerte se despiertan y su grito desgarrador se une al de sus congéneres.
Al finalizar el relato del capullo, reflexiona. No se arrepiente de haber entrado a Oblivion ni guarda rencor a su maestro por haberle ocultado información. Sus ojos verdes se cierran lentamente y se queda dormida. Espera despertar cuando todo termine y que su querido maestro haya podido huir a un lugar seguro. Espera y sigue esperando, dentro del capullo, durante miles de años durante los cuales su inteligencia, su fuerza, sus sentidos y sus poderes naturalis aumentan, transformándola en un ser inmortal condenado a beber sangre humana.